Guadiana: del Rio de los Patos a la sobreexplotación de las masas de agua

Recientemente se ha vuelto a oír que se han puesto en funcionamiento de nuevo los llamados pozos de emergencia de las Tablas de Daimiel. Estos pozos, que pretenden disimular la desecación de este humedal debida a la sobreexplotación de las aguas subterráneas, son una de las consecuencias de una mala gestión de los recursos hídricos.

Veamos de dónde viene el problema

Territorio del Alto Guadiana

Hay quien puede pensar que Castilla la Mancha es una región árida, desnuda, inhóspita. Si bien el cambio climático y la mala gestión que se hace de los “recursos naturales” está llevando a una desertificación que se ceba con muchos territorios de esa región, la realidad es que, al menos, hasta hace relativamente poco tiempo, se trataba de una región con una gran biodiversidad. Incluso a día de hoy sigue siendo un territorio muy rico y, por lo que respecta a la comarca de “La Mancha”, no son pocas las especies que allí viven, siendo muchas las aves acuáticas que deciden hacer una parada allí durante sus viajes migratorios.

Entre las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo se encuentra la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. Una distinción que se une a las otras figuras de protección con que cuenta este paraje (zona Ramsar o ZEPA, por ejemplo). El apelativo de “Húmeda” le viene de su curiosa hidrogeología, que permite que en muchos puntos de esta escasa accidentada comarca, las aguas subterráneas manen a la superficie dando lugar a los numerosos humedales que hacen tan singular a este territorio.

Esta Reserva de la Biosfera se encuentra situada en la llamada Cuenca Alta del Guadiana, es decir, en el tramo superior de la cuenca hidrográfica del río del mismo nombre. Aludiendo a la gran riqueza natural de este rio, podemos ver que el nombre Guadiana proviene de los términos “Wuadi” (río en árabe) y “Anas” (pato en latín), lo cual nos da una idea de la biodiversidad que cobija esta región.

El problema, y esto es lo que veremos con más detalle, es que este territorio ha sido víctima de un (ab)uso no renovable de las aguas subterráneas y, como consecuencia inmediata, los humedales que lo caracterizan están sufriendo una fuerte regresión.

Se estima que, antiguamente, las superficies inundadas en la Mancha Húmeda rondaban las 25.000 Ha. Ya en 1995 se estima que no quedaba ni un tercio de esa superficie original.

Se ha hablado mucho de los problemas de falta de agua que asolan el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, pero menos de otros humedales de la comarca que están sufriendo un proceso parecido.

Los hechos son claros y contundentes: el regadío intensivo que ha proliferado sobre el Alto Guadiana ha extraído el agua a un ritmo muy superior al de su renovación natural. Como consecuencia, los niveles freáticos han bajado, en algunos casos decenas de metros, dejando de aflorar el agua, por ejemplo, en los famosos “Ojos del Guadiana”, entre otras múltiples desgracias.

Se dice pues, que estos ecosistemas han pasado de ser un rebosadero (donde rebosaba el agua del acuífero) a un sumidero (pues el agua que a ellos llega se infiltra en el mismo). A día de hoy, algunos de los humedales de la zona con un mejor estado cuantitativo (que no cualitativo, necesariamente) subsisten gracias a aportes de aguas residuales o bien aquellos que, como las Tablas de Daimiel, reciben aportes de agua de “pozos de emergencia”.

Tablas de Daimiel
Conflicto de intereses regadío/ambiental

Veamos datos más concretos. La superficie de regadío en la zona pasó de unas 30.000 Ha en los años 70 a 170.000 a finales de siglo, pasando de bombearse 150 hm3/año a 550 hm3/año a finales de los 80 (no hemos encontrado datos fiables más recientes, quizá debido a la gran cantidad de pozos ilegales en la zona, que se estiman en más de 10.000, o por la gran cantidad de pozos que extraen más agua de la que tienen permitida).

Los recursos hídricos renovables del Alto Guadiana se estiman en unos 200 a 300 hm3/año, mientras que se bombea a un ritmo superior a 500 hm3/año, de modo que se está usando un agua que no se recupera con las diferentes entradas naturales al acuífero. Solo en temporadas de lluvias muy abundantes (como los años 2010-2013) se ha conseguido paliar parcialmente la bajada de los niveles freáticos. Pero siempre, y a pesar de tales lluvias, se vuelve a una situación de desequilibrio, en que los humedales se vuelven a secar una y otra vez, pues las causas de su ocaso siguen actuando, esto es, el bombeo excesivo de aguas subterráneas.

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Daimiel y Daimielización

Como decíamos, el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel ha centrado la atención sobre este tema. De hecho, se llegó a acuñar un término para este proceso de desecación de humedales por causas antrópicas: la Daimielización.

Con respecto al Parque Nacional, que es considerado como uno de los últimos ecosistemas de tablas fluviales (lugares donde los ríos se desbordan por la poca pendiente del terreno, generando humedales generalmente someros con una gran biodiversidad), decir que ha visto de todo: desde grandes incendios de suelo (generados por autocombustión de las turberas al secarse) hasta intentos de todo tipo para paliar su sequía.

Entre estos últimos, desde llevar agua desde la cabecera del rio Tajo (unos 100 kms al noreste) aprovechando el famoso Trasvase Tajo-Segura y el curso del río Cigüela, al bombeo de agua desde pozos aledaños a las mismas Tablas, con la intención de aportar algo de agua y mantener una mínima extensión anegada.

Pero estos humedales se están viendo sometidos a otro proceso, más desconocido, menos mediático, pero de igual importancia ambiental. Debido a un empeoramiento de la calidad de las escasas aguas que aún llegan a las Tablas y a la abundancia de especies exóticas de peces, las comunidades de plantas de carófitos y los masegares que caracterizaban a este ecosistema, están desapareciendo. La contaminación viene, en parte, de nuevo, de la agricultura intensiva, además de vertidos industriales o urbanos.

Recordemos que los humedales mediterráneos son unos ecosistemas de una gran fragilidad. Pequeños cambios en la composición de especies pueden llevar a una degradación tal como la que se observa hoy día en las Tablas de Daimiel.

La causa parece ser la llegada de especies de peces como la carpa, cuyos hábitos bentónicos remueven el fondo del humedal con el consecuente aumento de la turbidez. Al remover los fondos, se liberan muchos nutrientes que se encontraban en el sedimento, que servirán para la proliferación del fitoplancton, que a su vez generará más turbidez. Como consecuencia, las plantas que caracterizaban a este ecosistema ya no encuentran las condiciones para medrar.

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Tubería manchega

Poco se habla ya de la problemática de la sobreexplotación de los acuíferos y para muchos la solución definitiva está al llegar, y pasa por la construcción de la llamada Tubería Manchega. Esta tubería, algunos de cuyos tramos están ya construidos, pretende llevar el agua desde el trasvase Tajo-Segura a diferentes zonas del Alto Guadiana. Es una infraestructura que el Estado justifica para abastecer con un agua de calidad a muchas poblaciones que a día de hoy se abastecen de unas aguas subterráneas en mal estado (se estima que la tubería manchega llegará a abastecer a 500.000 personas con agua potable). Ya el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG) decía lo siguiente:

El problema de degradación de las masas del agua del Alto Guadiana no es tan solo cuantitativo, sino también, y de forma no menos importante, cualitativo. Aunque este hecho afecta tanto a aguas superficiales como a subterráneas, destaca el deterioro de la calidad de éstas últimas, ya que es tan acusado que podría hacer peligrar el abastecimiento a la población.

Las elevadas concentraciones de nitratos que presentan las masas de agua subterránea del Alto Guadiana se explican por la intensificación de la actividad agrícola que ha tenido lugar en la región en las últimas décadas.

En muchos casos no se alcanzan los niveles establecidos en la Reglamentación Técnico Sanitaria de Aguas Potables para asegurar la calidad de este recurso de primera necesidad. Esto provocó que en 2004 se llegara a un acuerdo entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Confederación Hidrográfica del Guadiana para sustituir la fuente de suministro actual por aguas procedentes del Trasvase Tajo-Segura

Tubería manchega
Tubería manchega

La tubería manchega, que es vista como la solución a los problemas por muchos, solo es un parche. Resulta curioso, además, que los mismos que rechazan el Trasvase Tajo-Segura, aprueben una infraestructura como esta.

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Conclusiones

Pensará el lector que es un mal necesario, que la agricultura de regadío es vital para nuestra supervivencia. Y quizá se quede sorprendido cuando compruebe que el grueso de ese agua se está usando para regar campos de viñedos, olivares, almendros o pistachos, cultivos de sobra adaptados al secano mediterráneo, y que el ser humano ha sabido cultivar para aprovechar la poca agua de que se dispone en este clima.

Así, estos cultivos, que en zonas secas el saber popular realizó con bajas densidades de plantación, llevan años sufriendo una modernización mal entendida, un productivismo desaforado que busca estrujar al máximo la tierra. Pasamos, además, de tener agroecosistemas agrícolas como los olivares en extensivo, con árboles centenarios o incluso milenarios, a unas “explotaciones superintensivas” con árboles que serán arrancados a los 20 años, como veíamos en Olivar superintensivo, agricultura mal entendida.

Quizá soy yo, pero aquí no veo más que una visión ingenieril, economicista, truncada de la realidad natural, que pasa por alto que la agricultura, para ser sostenible, no puede dilapidar los recursos sobre los que se basa.

¿Será ésto otro mar de Aral, otro lago Chad, otro paraíso desecado? ¿Será otro ejemplo de lo que León Tolstói narraba en su famoso cuento?

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BIBLIOGRAFÍA

https://daimielizacion.lacuevadelrio.es/

Castaño, S. Instituto Geológico y Minero de España, 2008. LAS TABLAS DE DAIMIEL: UN HUMEDAL INTERIOR DEPENDIENTE DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS.

Cirujano, S., Guerrero, N. & Álvarez Cobelas, M. 2017. Dinámica a largo plazo de las praderas de carófitos y los masegares en el humedal de Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España): relación con las perturbaciones ambientales. Collectanea Botanica 36: e005. Doi

Gascó, J. M., López Sanz, G. y Naredo, J.M. (2004). Informe sobre los problemas del agua en La Mancha y sus posibles tratamientos, con un dictamen sobre el proyecto de trasvase Tajo-La Mancha llamado “sistema de abastecimiento de agua potable a las poblaciones de la llanura manchega desde el acueducto Tajo-Segura”. Comisión de expertos, Ministerio de Medio Ambiente y Comisión UE.

López Sanz, G. (1998). La gestión del agua subterránea en la cuenca alta del río Guadiana: de la confrontación a la cooperación.

Real Decreto 13/2008, de 11 de enero, por el que se aprueba el Plan Especial del Alto Guadiana.

Santofimia, E., López-Pamo, E., Ruiz, J. y Mejías, M. (2018). Modificaciones ambientales en el humedal del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel propiciadas por la actividad de especies exóticas invasoras.

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